Al monumento natural Castillos de Pincheira, en Mendoza, se lo puede disfrutar de diversas maneras: mediante la contemplación visual de sus particulares geoformas, en la esforzada aventura de trepar a su cima y con las sensaciones que invaden a quien se interna en sus entrañas cargadas de historias, leyendas y misterios.

Un lugar alejado del ruido y del estrés, elegido por los visitantes y por muchos lugareños, los Castillos de Pincheira encabezan los sitios a recorrer y disfrutar en el sur mendocino. Distante a 27 kilómetros hacia el oeste de la ciudad de Malargüe, es un paraje que se destaca por su belleza natural que no recibió alteraciones por parte del hombre.

Se trata de un área protegida de unas 650 hectáreas cuyas formaciones geológicas, conocidas como “castillos”, fueron declarados Monumentos Naturales por su gran belleza escénica y su valor geomorfológico. La unidad de conservación está comprendida dentro de la eco región patagónica.

Limita en tres puntos por cursos de agua, entre los que se encuentra el río Malargüe que recibe importantes aportes hídricos del deshielo y de la nieve y así, con su caudal enriquecido, da un marco de gran belleza al transcurrir por el pedemonte de los estribaciones Castillos de Pincheira. 

Ubicados sobre la margen derecha del río Malargüe y en las vertientes del Cerro Algodón de 2.163 msnm, se los denomina “castillos” por las caprichosas formas que la erosión hizo que parecieran esas construcciones humanas. El origen se debe a erupciones explosivas de volcanes ocurridas posiblemente a fines de la Era Terciaria y en el lugar abundan las bardas -formaciones rocosas con pendientes abruptas de escasa altura- que son sectores de la meseta patagónica que resistieron la acción de los agentes erosivos. 

 

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